disco

Martes, 12/01/2010

Sleeping Star
Epic Soundtracks
1994, Bar/None

Sleeping Star

Se queja Everett True en ‘The True Report’, su columna de la revista Go Mag’ de este mes de enero, que “cuando un grupo como Animal Collective decide jugar con el legado de The Beach Boys y se apropia de su sonido sin prestarle ninguna atención a la melodía, simplemente no funciona”. No son estas líneas para acribillar a los de Brooklyn. Para eso existe alguien como Julián Ruiz, el de las chaquetas tan o más psicodélicas que el cancionero de los de Panda Bear, quien en su ‘blog’ lo ha hecho con desacertado desatino intestinal. Las palabras de True sirven aquí para un fin más noble: recordar a uno de los herederos más pulcros de Brian Wilson, Kevin Paul Godfrey, más conocido en la historia del pop como Epic Soundtracks. La carrera de Soundtracks quedó truncada en 1997 al quitarse la vida en su apartamento de Londres. Casi una década más tarde, en marzo de 2006, moría su gran amigo, mentor y hermano mayor, Nikki Sudden. Juntos habían formado los seminales The Swell Maps y, tras fichar en algunas de las bandas más ruidosas de los 80, Soundtracks lanzaría en 1992 su primer álbum, “Rise Above”, un compendio de pop cristalino e hipnótico, amparado por Lee Ranaldo, Kim Gordon, el recientemente fallecido Roland S. Howard (con quien colaboró en These Inmortal Souls) y J Mascis. Su segundo álbum, “Sleeping Star”, ya no requirió de tanto padrinazgo y le consolidó como compositor de medios tiempos que saludaban a The Beach Boys pero también a Laura Nyro, Alex Chilton y otras figuras amantes de las melodías, los estribillos y los coros. A diferencia de su debut, un compendio hilvanado de principio a fin, el relato de “Sleeping Star” se fractura en dos: una primera parte de luminosas y ensoñadoras baladas cuyo arranque es un bonito vaivén pop setentero, “Something’s New Under The Sun”, y cuyo pico lo forma la intensa y preciosa “Emily May (You Make Me Feel So Fine)”; y una segunda, de composiciones más densas con la oscuridad de los sentimientos como motivo. Un disco bisagra e irregular, reflejo mismo de su personalidad voluble. Por mucho que Soundtracks finalizara con una declaración de intenciones tan clara (“I Believe”, todo un homenaje al deje romántico de Nyro), ya no pisaría más el lado soleado de la vida y en su tercer LP, “Change My Life” (1996), abundarían los temas erráticos y ciertamente tristes. Al año siguiente, el chico que le arrebató a Epic el nombre de su división de bandas sonoras desaparecería.

Paula A. Ruiz


comentario 2 comentarios

comentario El Lorito (Barcelona)

Martes, 12/01/2010

Gracias, Josemi. Tomamos nota y procederemos. Un saludo.

comentario Josemi (Bilbao)

Martes, 12/01/2010

Por favor, escribid algo también sobre Kevin Junior, colaborador habitual de Epic. Excelente músico con gran talento para la melodía, sus dicos con los Chamber Strings son una delicia. El año pasado hizo unos pocos conciertos por la peninsula que pasaron inadvertidos. Este aún sigue vivo, aunque su aspecto físico augura lo peor. Un saludo.

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